Hacer tu propia miel sin abejas es muy sencillo y los ingredientes se pueden conseguir en cualquier parte. Esta receta de miel de diente de león es una excelente alternativa a la miel tradicional y solamente necesitarás agua, limón, azúcar y dientes de león que puedes recolectar tú mismo.
Esta miel es tan deliciosa y versátil que combina perfecto con avena, yogur, uno de mis favoritos de infancia, es ponerla sobre una rebanada de pan casero con mantequilla vegetal cremosa.
Ingredientes
- 1 taza de pétalos de diente de león (necesitarás alrededor de 20-25 flores)
- 1 taza de agua
- 2 rodajas finas de limón (si quieres que el sabor a limón sea menos intenso, agrega sólo 1 rodaja de limón)
- 1/3 taza + 3 1/8 taza de azúcar
Procedimiento
- Recolecta las flores de dientes de león durante la mañana e idealmente en un día soleado y cuando estén totalmente florecidas.
- Sopla suavemente los dientes de león para remover los insectos. Pon a remojar las flores en un recipiente con agua durante unos 5 minutos para limpiarlas.
- Remueve la cabeza de la flor (separándola del tallo si no lo has hecho previamente).
- En una olla, agrega los pétalos, el agua, las rodajas de limón y 1/3 del azúcar. Una vez que hierva, baja la intensidad fuego y deja que continue hirviendo a fuego lento durante 30 minutos.
- Retira del fuego y deja reposar la mezcla por 6 horas.
- Después de este tiempo, pasa la mezcla por un colador fino, tamiz o una gaza, para retirar las partes sólidas
- En un sartén, a fuego medio calienta el líquido filtrado. Una vez que hierva, baja el fuego y agrega lentamente el resto de azúcar en incrementos de un 1/8 de taza a la vez y revuelve hasta que se disuelva el azúcar completamente (realiza este procedimiento con todo el azúcar restante).
- Deja hervir a fuego lento durante unas 2 horas o hasta que adquiera la consistencia deseada. Para probar la consistencia, con una cuchara de té puedes tomar un poco de miel y ponerla en un plato. Coloca el plato boca abajo y si la consistencia está muy líquida la miel va a gotear, en este caso puedes cocinarla por un tiempo mayor para que quede más espesa. Si la consistencia es espesa y pegajosa, ya puedes retirar la miel del fuego. Irá espesando aún más a medida que se enfríe.
- Una vez que logres la consistencia deseada, permite que la miel se enfríe un poco para trasferirla a un frasco de vidrio. Cuando esté a temperatura ambiente, guárdalo en el refrigerador. :)
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